Fibra laminada, ligera de mover
Una vaca para una campaña, un oso en la entrada del parque, una hormiga del tamaño de un coche para el museo de ciencias. Hacemos esculturas de animales a tamaño real o gigantes, en resina, fibra de vidrio o poliespán, para empresas e instituciones.
Todo el mundo sabe cómo es un caballo, y por eso uno con las patas cortas se nota desde la carretera. Empezamos por la anatomía: referencias de la especie, postura y peso aparente. Después elegimos material según dónde irá. Y hay una pregunta que casi nadie hace al principio: ¿se va a subir alguien encima? Si la respuesta es sí, cambian la estructura y la base.
Orejas, cuernos y colas son lo primero que se rompe en las figuras de animales grandes. En una zona infantil los redondeamos, los armamos con acero y quitamos aristas.
Pelaje realista con veladuras, o colores planos de marca, como una vaca con el logotipo en el lomo. Se decide antes de modelar, porque cambia el nivel de detalle.
Lo que decide el material es cuánto tiempo estará el animal y dónde. Para una campaña de semanas, poliespán con poliurea. Para una rotonda o un zoo, fibra de vidrio o resina, que aguantan años a la intemperie.
Fibra laminada, ligera de mover
Preparado para sol y heladas
Placa de acero bajo las patas
O gigante, si lo pide el museo
Nos pasas fotos, especie, raza o el dibujo de tu mascota de marca. Con eso preparamos el modelo 3D y lo revisas: postura, proporciones y gesto. Nada se fabrica sin tu visto bueno.
Tallado en bloque, molde y laminado de fibra o positivo en resina, según el material elegido. Por dentro, estructura de acero en patas, cuello y cola, que es donde sufre un animal.
Imprimación, pelaje o color de marca y barniz final. Viaja protegido, con las patas fijadas a su placa, y en destino lo anclamos a la base o al suelo.
En interior, sí: en una vitrina de museo o en el mostrador de una clínica veterinaria, una figura de resina admite pelo sintético o flocado. Fuera no, porque el pelo se apelmaza con la lluvia, coge polvo y los pájaros se lo llevan para el nido. En exterior tallamos el pelaje en la forma y lo pintamos con veladuras; a dos metros, nadie echa de menos el pelo de verdad.
Sí, aunque no por sí solo. Todo el peso cae en dos patas finas, así que lleva acero por dentro desde la grupa hasta una placa ancha bajo los cascos, y la base pesa o va atornillada. Las esculturas de animales con poses así las solemos laminar en fibra de vidrio, que pesa menos arriba. A veces una mata o una roca disimulan un tercer apoyo.
Que las vacas de resina a tamaño real les llegan imprimadas en blanco y que no todas las pinturas agarran igual: con la entrega va una lista de las que funcionan, y conviene probar antes en la base. Al terminar, todas necesitan el mismo barniz con filtro UV. Mejor que lo demos nosotros, en una sola tanda, para que ninguna se quede sin proteger.
De la documentación científica. Una hormiga del tamaño de un coche enseña pelos, articulaciones y poros que a escala real ni se ven, y eso no se puede inventar. Trabajamos con fotos de microscopio, escaneados de ejemplares o dibujos de tu equipo científico, y decidimos juntos qué simplificar para que se entienda de lejos. Para copiar un ejemplar de la colección, mira las réplicas de animales.
Dinos la especie, la medida aproximada, si irá dentro o fuera y si alguien se subirá encima. Es todo lo que necesitamos para darte precio.