O la escala que pida el proyecto
Si tu pieza pide precisión (una cara que tiene que parecerse, unas manos, un relieve que encaje), la impresión 3D a tamaño real es el camino. Escaneamos o modelamos, imprimimos por partes y te la entregamos unida, lijada y pintada.
La impresión gana cuando hay detalle fino: una cara, unos dedos, el relieve de un escudo, una pieza que debe encajar con otra. Pierde cuando la pieza es enorme y de formas suaves. Pasar horas imprimiendo una superficie lisa no tiene sentido. Ahí te diremos que vayas a bloque de poliespán o a molde, aunque perdamos el encargo de impresión.
Algunos plásticos de impresión se ablandan con calor, y una pieza negra al sol lo nota antes. En exterior, capa de protección o pasarla a resina desde un master.
Una impresión 3D a tamaño real va hueca, con paredes gruesas y relleno interior. Si va a recibir golpes o peso, le metemos estructura o la llenamos de espuma.
Nada grande sale de una sola impresión. Dividimos el modelo por costuras de la ropa, el nacimiento del pelo o los pliegues. Cada parte lleva guías para encajar sola en su sitio.
O la escala que pida el proyecto
Ligera, con refuerzo donde hace falta
Lijado hasta borrar el escalonado
Imprimación, color y barniz final
Partimos de un escaneado, de tu archivo 3D o de un modelado nuestro a partir de fotos y medidas. Limpiamos la malla, cerramos huecos y la dejamos lista para imprimir.
Cortamos el modelo en partes con guías de encaje y las imprimimos una a una. Cada parte sale con su escalonado de capas, que luego hay que borrar a mano.
Pegamos y reforzamos las uniones, rellenamos juntas con masilla, lijamos, imprimamos y pintamos. Al final, barniz mate o brillante según el uso, y transporte por piezas si hace falta.
Al imprimir por partes, el tamaño de la impresora deja de ser el límite. Lo que manda es el transporte, el peso y el sitio donde se monta. La pregunta útil es otra: si a ese tamaño sigue mereciendo la pena imprimir, o si sale mejor un cuerpo en poliespán con los detalles impresos.
Como punto de partida, sí. Los modelos hechos para pantalla suelen tener paredes sin grosor, piezas que flotan y detalles que solo existen en la textura pintada. Los revisamos, los cerramos y añadimos grosor donde se rompería. Si no tienes archivo, modelamos a partir de fotos o escaneamos la pieza original.
No, si se acaba como toca. Entre la impresora y la pintura hay masilla, lijado y una o varias manos de imprimación. La imprimación delata cualquier escalón que quede. Si por estética quieres que las capas se noten, también se puede dejar la pieza en bruto, solo con barniz.
Conviene dejarlo hablado en el presupuesto, y te recomendamos pedirlo. Con el archivo puedes reimprimir una pieza si se rompe, hacer una versión pequeña para el mostrador o sacar un molde para una serie. Si el modelo lo traes tú, es tuyo y solo sirve para tu encargo. Lo entregamos en un formato estándar, de los que abre cualquier taller de impresión.
Envíanos el archivo o unas fotos, la medida final y dónde irá la pieza. Con eso te preparamos el despiece y el presupuesto.